«Et j’ai vu quelquefois ce que l’homme a cru voir! J’ai vu le soleil bas, taché d’horreurs mystiques…»
miércoles, 10 de junio de 2015
MORBO
Cree que tiene tan solo un ligero hilo de vida que se romperá y lo dejará inerte y vacío en cuanto logre limpiarse al fin todas esas ínfimas, condenadas, pringosas gotas de sangre que le salpicaron las manos cuando estalló el cráneo de su compañera de juegos y de juergas, pero cuando haya vivido otras mil veces descubrirá que hay manchas que no se limpian.
Sus manos seguirán manchadas y sangrantes, y sus ojos también. Y en su mente seguirán sonando unos versitos tontos, bailables, triviales, con el ritmo y la melodía baratos de la canción que sonaba como fondo la noche de la muerte en aquel bar mejicano.
Con una sonrisa yerta, divertida, sin sentido, deambula por las calles ruidosas, desoladoras del extinto, embrutecido, fallido planeta Tierra mientras tararea o masculla o mastica esa gastada cancioncita suya, alegre, vulgar, triste, banal. Sí, parece que se ha vuelto un viejo disco rayado ambulante, que ya no es más que un maldito disco rayado que no se apaga con nada:
Una noche, en un bar de Méjico,
para jugar a «Guillermo Tell»,
algo puso sobre su cabeza
la encantadora Joan Vollmer,
y William Burroughs, con presteza,
le disparó y no la volvió a ver
¡Pum! Y no la volvió a ver
¡Pum! Y no la volvió a ver…
Un solo minuto es más precioso que toda la eternidad cuando sabes que estás condenado; sí, es mucho más precioso que toda la eternidad. Un segundo robado a la muerte es el cielo, y casi siempre es también el infierno, pero el infierno no importa, porque nada importa cuando una inhalación más de aire vale por el universo y un latido más de la sangre puede ser el infinito.
Y estallará en sus ojos la ginebra
Oso Negro al amanecer
Oso Negro al amanecer
¡Pum! Oso Negro al amanecer
¡Pum! Oso Negro al amanecer…
Oso Negro al amanecer
Oso Negro al amanecer
¡Pum! Oso Negro al amanecer
¡Pum! Oso Negro al amanecer…
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EL MISTERIO DE LOS SÍMBOLOS
Una lectura personal, quizás un tanto atrevida, del concepto de «arquetipo del inconsciente colectivo», del autor suizo Carl Jung, permite llevar determinadas tesis de este pensador al ámbito, en principio ajeno a él, del análisis iconográfico de las obras de arte: EL MISTERIO DE LOS SÍMBOLOS.
A BEAUTIFUL CHILD
El primero de junio de 1926, desnuda y sola –tal como pasaría, en el fondo, su vida entera, y tal como la encontraría en su cama, treinta y seis años más tarde, la muerte–, nació la mujer más deseada y la más solitaria de todas las mujeres; en este mes de junio, su mes, la literatura la recuerda en el Suplemento Cultural: FELIZ CUMPLE, MM
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LOS INSEPULTABLES
LOS
INSEPULTABLES
Los insepultables
Los
benditos
Los que
no tienen para el ataúd
Los que
adecenta el barrio o la parroquia
Los que
no se rindieron
Los sin
nombre
Los sin
memoria
Los sin
epitafio
Los
verdaderamente testarudos
Para ellos
los trajes de la beneficencia
con los
que, principescos en tiempo, yacerán
Para
ellos por fin un espacio vacío
La
línea sin sus nombres
debidamente
en blanco
Para
ellos la paz sin despedidas
lágrimas
ni lamentos
Para
ellos la tarde embaucadora
del
póstumo paseo
por esta
vez sin hambre ni fatiga
Modestamente
dolorosamente se despiden
los
gatos los tejados
las
nubes las persianas
Los
perros de los barrios
con
dolor se despiden a su paso
por
ellos, los benditos
Las
baldosas
calladamente
dolorosamente
los
sienten irse en esta
su
expeditiva marcha
Ya se
van para siempre los benditos
Yertos
firmes
Insobornables
pálidos
Al fin
visibles
solo
por esta vez
Para
ellos el saludo sin recato
en este
solo día
Para
ellos la mirada sin recelo
por esta
vez tan solo
Para
ellos las horas de la tarde plebeya
Para
ellos las sobras en el banquete fúnebre
Que a
su paso los reyes se avergüencen
Se
humillen y se inclinen los reyes a su paso
Por los
benditos
Los insepultables
Los que
no tienen para el ataúd
Por
última y primera vez ligeros
Por
última y primera vez dichosos
Aunque la
ropa no sea de su medida
Aunque los
zapatos que les pusieron estén rotos
Montserrat Álvarez
Asunción, jueves 11 de julio de 2013
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poesía del siglo xxi
MI AMIGO DAHMER, EL CARNICERO DE MILWAUKEE
La figura enigmática y siniestra del asesino en serie ha capturado el interés de la filosofía y la moral, las ciencias de la psique y de la conducta, la neurología, la biología y las neurociencias, e inspirado las más diversas expresiones del arte y de la cultura moderna y contemporánea: el cine, la literatura, el teatro, las artes visuales, el cómic seducen la imaginación con sus peripecias desde los días de Jack el Destripador y su nebuloso Londres victoriano hasta los de Hannibal Lecter y las calles del Baltimore contemporáneo.
Tal vez sea por lo irreversible de su violación de barreras que conciernen a los sentimientos y a los instintos y que no se cruzan más por miedo al efecto disolvente de cruzarlas, más por miedo a la pérdida de las propias facciones en el espejo, que por miedo al castigo: más por miedo a uno mismo que a la sociedad, más por miedo a perderse uno de vista bajo la forma enajenada del monstruo y ser para siempre un Otro, que por miedo a los otros.
Recientemente nominada al premio al mejor cómic extranjero en el Salón del Cómic de Barcelona 2015, la novela gráfica Mi amigo Dahmer (Astiberri, 2014), de Derf Backderf (Ohio, 1959), trata de la pubertad de un amiguete suyo del colegio.
El autor, Backderf, vivía cerca de la casa de Jeffrey Dahmer; iba a clases con él y eran vecinos del barrio en Richmond, cuando él ignoraba que, de adulto, sería uno de los autores de cómic más interesantes de la actualidad y un novelista gráfico candidato a dos Eisner.
Y antes de que Jeff se volviera famoso, enormemente famoso: MI AMIGO DAHMER, el «Carnicero de Milwaukee»
THE TWILIGHT SAD
Robert Smith canta en el Lado B del próximo material que el 15 de junio lanzará con Fat Cat Records la banda escocesa de indie rock y post punk The Twilight Sad, formada en el 2003; sepamos un poco más de ella. A pocos días del lanzamiento, Julián Sorel nos la presenta en este artículo: The Twilight Sad
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