sábado, 16 de septiembre de 2017

LA INDUSTRIA ROA



Un artículo me pide hacer la fecha… A propósito del centenario de Augusto Roa Bastos (Asunción, Paraguay, 13 de junio de 1917-26 de abril del 2005), que se cumple este próximo martes. Para leer esto, clic en el enlace:




"Un artículo me manda hacer la fecha..." (El sutil aventurero Corto Maltés fuma perezosamente en una viñeta de Hugo Pratt)


TRASÍMACO EN GUAHORY



De acuerdo a los conocidos análisis desarrollados por Marx, el capitalismo se define en primer término como un modo de organización social, económica y política basado en la propiedad privada de los medios de producción que aparece en un punto aún no muy lejano de la historia moderna de occidente... Para leer esto, clic en el enlace:

TRASÍMACO EN GUAHORY


Jacques Louis David, La muerte de Sócrates

viernes, 15 de septiembre de 2017

EN LA CANTINA DE SODOMA

La mujer que atiende la cantina por las tardes nunca trata mal a nadie, y nunca trata a ninguna persona mejor que a otra. Es igual de considerada con los trabajadores que llegan sucios y sudorosos de cargar bultos y operar maquinarias que con los directivos de mayor rango y las celebridades mediáticas, y concede el mismo tiempo y la misma atención a unos y a otros, gasten menos o más, consuman mucho o poco. Nadie repara en ella, ni siquiera ella misma. En su esquina serena y distante, un tanto melancólica, al margen de todo, su bondad es visible de alguna manera, no sé exactamente en qué, con solo una breve mirada, levemente detenida, en cualquiera de sus gestos. Pero nadie repara en un ser tan insignificante, ni en algo tan falto de importancia y de interés como la bondad, así que, en medio del gran ruido de todos los famosos que se saludan a gritos, se felicitan por sus éxitos y salen en la tele, y entre el fárrago y la agitación de tantas ambiciones, parece invisible, como si no existiera. 
Dios pone almas nobles y buenas como esta en el mundo, muy de vez en cuándo, tal vez una por cada mil toneladas de las otras, para poder engañarse a sí mismo y burlar con ello su propia justicia, porque en el fondo Dios siempre desea, una y otra vez, perdonar a Sodoma.


domingo, 10 de septiembre de 2017

DUDA



Me traen un artículo, increíblemente malo y mal escrito (lo voy a publicar, pese a ello -calculo que será el próximo domingo-, solo para que quede documentada la existencia de algo tan grotesco; tengo fe en un futuro mejor, para el cual es, en el fondo, que pienso y escribo). Mi primera reacción, al leer este penoso artículo, es de piedad. Después me explican que la autora del artículo acaba de ganar un premio literario importante (importante en Paraguay, por lo menos) y dotado, además, con cierto monto, no desdeñable, de dinero. Me pregunto de dónde sale ese dinero, si bien sé que, obviamente, no es dinero lo único que los miembros del mundo cultural, o de las mafias culturales, intercambian. Las editoriales los buscan, los contratan, los editan. La prensa los celebra, los admira, los entrevista. Los ministros de Educación y Cultura los promueven, recomiendan sus obras, los invitan. Las sociedades de escritores los aplauden, comparten sus triunfos y nuevas, los respaldan y felicitan. Los concursos los premian. Y pienso en cómo se reparten los premios y honores en este país, además de, directa e indirectamente, los favores y el dinero, y entiendo que todo esto es fundamentalmente un asunto de interés político. Sé que no existen en Paraguay voces críticas frente a este panorama vergonzante. Sé que todos son cómplices. Veo cada día cómo todos felicitan a esta mujer y a muchos otros igualmente reconocidos e igualmente faltos de mérito; veo cómo todos comparten en sus redes sociales las fotos de esta mujer –que no sabe escribir; que es, en rigor, una persona sobremanera limitada y, en una palabra, tonta– en la prensa con el premio literario en cuestión. Y mi duda, mi gran duda desde que llegué a este país sigue siendo: ¿Nadie se atreve a decir nada, o nadie es capaz de ver nada? 



viernes, 14 de julio de 2017

lunes, 19 de junio de 2017

Montserrat Álvarez + Tim Hecker


[ clic aquí: Montserrat Álvarez + Tim Hecker ]


Persistencia de lo sido algún día, más bien que
de ninguna continuidad llamada “yo”, lo sido
como mera y totalmente sido, atómico
e irrecuperable: no lo que sigo siendo,
que no es nada, sino lo que no soy
o ya no soy,
me hace pensar en Lima / cada quien
tendrá su propia Lima / para algunos
será la de los malos viajes del terokal / para unos cuantos
será la del Regatas y las olas del surfing / aun para otros más
será la de aquel chifa o la del rioba / También Lima
destruye su concepto y se atomiza
cuando se la remite a la experiencia / Lima
Produce un cierto efecto ya tan solo el nombrarla de este modo,
fácil treta, un efecto
vagamente “poético” —ya saben,
la infinitud virtual de la connotación
(Está también la lánguida inclinación de la cursiva,
recurso que sugiere la tristeza
de manera sencilla y eficaz)—
Yo quiero ahora decirla a mi manera / No es desde la nostalgia,
exactamente, que escribo este decir / más bien podría
entenderse pensado desde una especie de “fragmentariedad”,
si es posible explicar algo tan impreciso y como turbio,
he de reconocerlo / pero al grano:
la Lima que recuerdo o que quizá traiciono
y sólo invento —como todo lo sido, justamente-,
es la de ciertas zonas o arrabales
—no sé en rigor
cómo es que se nombran estos sitios-,
quizá sea “suburbios” el término adecuado,
mas no tengo al respecto ninguna certidumbre
Zonas, en fin, ámbitos semejantes
a lo que se disgrega y se confunde
con la atmósfera o con el horizonte,
o donde, si se quiere,
lo cotidiano inicia lo fantástico,
tal vez lo fantasmal
Calles, para entendernos, que terminan
en aquellas regiones del espacio
en las que éste limita con la Nada
Estas calles, al cabo de unas casas,
cada vez más pequeñas, como si lo real
se despidiera en ellas poco a poco -o es al menos así
como son en mi mente, en sus dibujos
inconclusos y vagos como esbozos
de lo que me fue propio y me es extraño
o de lo que fue yo y ahora es otro-,
más modestas también conforme avanza
el caminante y como dotadas
por su propia humildad de discreción,
diría quizá incluso introvertidas, vueltas
sobre sí mismas, más grávidas y densas
de sentido, más llenas
que las grandes y suntuosas de interioridad,
de hondura o de silencio (más llenas, simplemente,
se podría decir)
Y estas calles, decía, al cabo de las últimas aceras
de pálido cemento melancólico,
comienzan a borrarse, pierden o difuminan
sus contornos, se vuelven
espectrales, semejantes
al momento en el cual comienza un sueño
Su ser quimérico —el de todos
los sueños y el de Lima—
se revela, si persiste un rincón de lucidez,
por un detalle poco razonable
o en desacuerdo con lo verosímil
A veces es un quiosco en medio de un desierto
deshabitado y evidentemente
prehumano, cuyo vacío
niega toda función a ese vestigio
por completo social y antropomorfo
Y de pronto, como si lo real, según decía,
se despidiera delicadamente, siniestramente,
promisoriamente,
anunciando algo nuevo, deseable e inquietante,
el lugar del terror y la esperanza,
que es lo desconocido e imprevisible,
la zona de lo sólo presentido, de pronto, les decía
-y entonces en el aire lo bello y lo espantoso se confunden-,
se extinguen estos últimos vestigios como huellas
dejadas en la arena de lo mudo, de lo que no fue nunca, cual si dispersas
por una brisa oceánica / es entonces
cuando aparece el mar

[Montserrat Álvarez, “Poema cursi para lo ya sido”]

[Tim Hecker (a.K.a Jetone, Vancouver, Canadá, 1974) publicó su primer álbum -que contiene la canción "The Work of Art in the Age of Cultural Overproduction"-, Haunt Me, Haunt Me Do It Again, en el 2001, y acaba de lanzar hace unos meses Love Stream (2016) con su nuevo sello, 4AD.]

















principio de 

asociación 

pospoética

interferencias sonoras en la época de la lectura reticular

Montserrat Álvarez + Silje Nes





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Los que van a la guerra y los que no se van
la llevan por igual dentro de sí,
agitando cruelmente su cerebro
frente a la Plaza San Martín, los arcos
contra los que apoyo mi costado y fumo
y la mano izquierda a la mano izquierda
son fugaces como el atardecer.
Ni siquiera el alcohol triunfa del tiempo.
Él remueve las ciénagas, más bien, él las remueve,
en la decadencia de los mármoles íntimos.
Él dibuja blasfemias en los cielos, él, tremendo,
blasfema de la vida.
Vamos a morir todos, camaradas.


[Montserrat Álvarez, “Los que van a la guerra”]

[Silje Nes (Leikanger, Noruega, 1980) ha publicado dos álbumes con el sello británico Fat Cat Records, Ames Room (2007) y Opticks (2010)]














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