jueves, 22 de noviembre de 2012

DAMASATÁNICAS FELICITACIONES


La hagiografía barrial es un poco heterodoxa en ocasiones. Así, se canta, en Aragón, de san Lorenzo:

San Lorenzo, en la parrilla,

les decía a los judíos:
"Dadme la vuelta, cabrones,
que tengo los huevos fríos"

Fino el santo, ¿eh? Bien, eso fue un mero divague, pues los romanos (sí, es que lo de "judíos" es una encantadora imprecisión popular), y su asadacho de procaz, aunque heroico mártir, no eran el tema, sino otro, y a ello voy.


El Martyrologium hieronymianum, aquel vasto catálogo hagiográfico del siglo VI, cita a la mártir romana Cecilia (santa Cecilia para los católicos). Como es obvio por su evolución iconográfica en las representaciones alegóricas de muchos artistas célebres, sobre todo desde el siglo XVII, santa Cecilia es la patrona de los músicos. Por eso su día, que es hoy, 22 de noviembre, es el Día del Músico. 


El compositor y pianista Benjamin Britten, por cierto, celebraba doblemente esta fecha: primero, por ser uno de los principales creadores musicales del siglo XX, y segundo, porque era su cumpleaños. O viceversa, claro. De hecho, Benjamin Britten hoy, jueves, cumpliría 99 años de edad. 


Britten compuso, por cierto, un Himno a santa Cecilia, y su entrañable y célebre amigote, ese depravado, borracho, brillante y gran poeta inglés que era Wystan Hugh Auden, fue el autor de la letra de ese himno. 


Aquí tienen un fragmento del poema de Auden:


...At sounds so entrancing the angels dancing

Came out of their trance into time again,
And around the wicked in Hell's abysses
The huge flame flickered and eased their pain.
Blessed Cecilia, appear in visions
To all musicians, appear and inspire:
Translated Daughter, come down and startle
Composing mortals with immortal fire.

Y aquí otro, con muy distinto metro: 


I cannot grow;

I have no shadow
To run away from,
I only play.

I cannot err;

There is no creature
Whom I belong to,
Whom I could wrong...

Dama Satán traduce así este último, brevemente, para todos sus druguitos:


No puedo crecer;

no tengo sombra
de la cual huir,
yo solo juego.

No puedo equivocarme;

no hay criatura
a quien yo pertenezca,
que pueda yo dañar...

Seguramente el "espíritu", como suele decirse, de estos versos les recuerda a Schopenhauer cuando afirma que "En la música todos los sentimientos vuelven a su estado puro". "Lo puro es lo que viaja --escribió una noche un músico, Horacio Bendlin, en una servilleta en cierto bar del centro de Asunción-- sin intenciones por el universo". 


Pues viaje ahora entonces por el ciberespacio la música de Britten. Envíela Dama Satán con intención: saludar a los músicos en su día por esa pasión extraña, compuesta en partes iguales de matemáticas y de misterio, y sin la cual la existencia, como sostenía Nietzsche, "sería un error". 


Y olvídese la música, al sonar, de esta intención incluso, y de cualesquiera otras, y, libre de intenciones, suene en estado puro, como lo que, diré al modo de Auden, a nadie pertenece, no puede equivocarse y no puede dañar.




Ladies and Gentlemen, con ustedes el compositor Benjamin Britten. Felicitaciones y saludos de Dama Satán a todos los músicos en su día, y a todos los amantes de la música también.



1 comentario:

josefina martinez dijo...

Hermoso, como siempre, Dama Satán; gracias por existir...