viernes, 13 de julio de 2012

Toda esa muchedumbre de torpes fans de Poe


Ellos nunca escucharán 
ni a un cuervo al spiedo
Ellos nacieron un día 
en que Dios estaba al pedo
Toda esa muchedumbre
de torpes fans de Poe
ojalá que una noche 
se topen con un cuervo 
que de modo viscoso
y muy poco poé-tico
deje caer cual plumífero
que no ha cenado ligero 
una deposición fresca
sobre sus cabezas huecas
y con flequillos de emo
y sobre sus ojos présbitas
y ojalá que abra 
otra vez el cuervo
su garganta seca
y clave su pico
sobre sus latitas
llenas de red bull
y cerveza tibia
y les pegue a tientas
buenas bofetadas
con sus negras alas
y riendo los eche
graznando "a la cama
y a tomar la leche
que ya son las doce"
como a cenicientas
y corran en busca 
de una calabaza
de halloween
en la terraza
con tatakuá y grill
de sus megacasas
con quincho y jardín
y les ponga el pijama
y los mande a dormir
bien peinaditos y yertos
igual que si alguna vez
hubieran estado despiertos






















En el colmo de la improvisación y el cualquierismo, la lírica se convierte en un hip-hop por chat a propósito de una película, pero es que esos fans de Poe no se merecen ni eso.

6 comentarios:

Dama Satán dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Dama Satán dijo...

Por si acaso algún lector no fuera muy rápido de comprensión, a mí sí me gusta Poe. Pero es que ya casi no existe ni un solo pseudointelectual semianalfabeto que no se reclame su clon espiritual como mínimo. Pobre Poe. No tuvo demasiado reconocimiento en vida, pero su posteridad ha sido más cruel aún al otorgárselo a través de semejantes zoquetes.

Anónimo dijo...

En Paraguay, en menor medida, pasa lo mismo con Joaquín Morales

Montserrat Álvarez dijo...

Totalmente de acuerdo, Anónimo.

Montserrat Álvarez dijo...

Es un fenómeno bastante repugnante. Ah, está por pasar lo mismo con los fans y las grupis de Edgar Pou (Edgardo Cazal).

Montserrat Álvarez dijo...

Espero que J. Morales no pierda su tiempo en amargarse por eso. Con suerte, tal vez no se haya dado cuenta. Pero quién sabe. Me temo que sí lo habrá notado. ¿Le molestará? ¿O será tan débil para disfrutarlo? ¿Le dará asco? ¿Le dará gusto? ¿Le dará risa? E. Pou probablemente no haya tenido tiempo de percatarse. Además, está por ahora lejos de la capital y apartado del ruido, por más que otros intenten hacer ruido con él. Ahora que lo pienso, si me lo topo se lo preguntaré.