lunes, 21 de septiembre de 2009

Filosofía parasitaria (-adelanto)

Uno suele ignorar por qué hace lo que hace y a veces tiempo después brinca desnudo de la ducha a la calle gritando "Eureka!" Me acaba de pasar. Lo que pillé de golpe es:Uno nace a) en la orilla de donde salen los parásitos o b) en la habitada por los que denigran a los parásitos. Uno puede no ser a) parásito ni b) denigrarlos pero no logra verdadera independencia si sólo conoce su orilla y no sabe cómo se ven las cosas desde la otra, y como la mente es ambiciosa y la curiosidad es un peligro uno quiere ver TODO el panorama, no una parte, en éste y en cualquier asunto pensable, de modo que trata de llegar arriba para ver ambas orillas y el río entero y aún más allá, pero leer libros sobre la orilla opuesta no evita que uno sólo conozca lo que se siente estar en la "suya", limitación horrible para una mente de veras locamente ambiciosa y que por ende sabe que para entender mínimamente algo no basta con leerlo. Así entendí por qué pasé a estar durante casi 2 largos meses en la orilla que no conocía. En términos materiales fue incongruente, ya que no me benefició sino que me perjudicó de modo cómicamente absurdo; bueno, en realidad de un modo atroz, pero qué importa: lo que importa es que, aunque no haya obtenido los beneficios por los que el parásito acepta su degradación, la degradación al menos creo haberla conocido, lo que ya es considerablemente más de lo que hubiera podido conocer si no hubiera cruzado desde mi orilla a la otra para poder ahora, al fin, sentir que ya no estoy en ninguna.
Que es lo que siempre quise. Y tanto me gusta esta liberación, que ahora mismo, aquí abajo, empezaré a adelantar un posible Ensayo o Tratado sobre esa condición tan poco estudiada, que yo sepa, que es la condición parasitaria:

"Filosofía del Parásito (Borrador / o Adelanto)
"*Un perfecto parásito no pronuncia lisonjas: su sola condición ya lisonjea a su amo.
"*Por vivir a su costa, barniza a su bienhechor con tal aura de virtud que hasta sus insultos le sirven de lisonjas. Sobre todo si hay testigos. Así sucede que, a veces, cuanto más cree afrentarlo, más lo adula.
"*Si no se escapa, dejará de existir como otra cosa que proclama viviente de la virtud ajena -y, por supuesto, de la infamia propia-."
Observación: eso último es el sentido ontológico del parásito, que no existe por sí mismo pues su ser parasita a otro del cual recibe una sombra de existencia. En el caso del parásito, "sombra" se escribirá "so(m)bra".
Ah, y un Principio:
"*No hay trabajo peor pagado ni más duro que el de ser un parásito."
Otro párrafo más, para que no sea muy poco adelanto:
"*En toda explotación hay víctimas y verdugos, pero el peor de los segundos es aquel que explota a sus parásitos, de los que se dice víctima: no hay peor ingratitud que la de los bienhechores."
¿Qué tal? ¿Les pega más la paradoja, como en el último caso, o preferirían más análisis de la psicología del parásito, como al principio, o sugerirían algo más, o todo eso mezclado?
Observación: Sócrates deploraba en la tragedia su irracionalidad, sus "causas sin efecto", sus "efectos sin causa". Un error. La lógica de lo fatal es perfecta como una ecuación algebr
Montserrat Álvarez Poetaaica, un diagrama semántico, un silogismo, un reloj, sólo que de tan profunda, abisal y subterránea, es tenebrosa, pues la luz --ni siquiera la luz de la razón-- no llega tan adentro ni tan hondo. La luz es cosa de las superficies. Pero en esas tinieblas está lo más real, aquello de lo cual emerge todo: la raíz.
Y así también de oscura, de lógica y fatal es la existencia. Mírenme a mí, si no, que con cada uno de mis disparates ejemplifico 30 veces al mes estos misterios.

2 comentarios:

kurubeta dijo...

Creo ke Dostoievski hace más ke una velada apología de lo que vos llamas (o la sociedad puritana y trabjadora, ke cobra deudas a sus deudos sin piedad)"parásitos" en, no recuerdo bien, "Los Demonios"...
Claro, la filosofía del perdón dostoskeiano lleva por delante toda esa moralidad rígida y esclerotizada!

montse álvarez dijo...

esclarecedor citar a dostoievsky, creo.
por ahora, eso creo, o eso espero. tengo motivos: no he conocido nunca a nadie tan truculento, retorcido, sadomasoquista, tortuoso as myself. es más, si confieso estos rasgos repugnantes es sólo con el fin esnob de ennoblecerlos mediante la honestidad.
pero es cierto: personajes que, en su búsqueda loca de no se sabe qué endiablada cosa, se degradan de mil diversas formas o a veces asesinan por codicia (raskolnikov) son cosa dostoievskiana.
al ver aquí citado a este autor, me doy cuenta de que siento confusa, indigna y gozosamente lo que sus personajes sienten, o por lo menos eso creo yo. claro que esto es tan sólo mi opinión.
poner a prueba lo que uno cree "ser", violentarse para ello hasta contradecir el propio deseo; llegar voluptuosamente al borde de los escrúpulos y el asco e ir más allá, arrancarse lo que uno "es" y hacerse mendigo, por ejemplo, "traicionarse" para llegar más lejos y atrapar eso que se persigue y que se desconoce, y actuar, en suma, de modo tan absurdo para los demás que éstos podrían pensar que uno está delirando o en medio de un sueño o de un "viaje" muy malo... hay que ser para esto muy sinuoso, antinatural, ruso. impulso abisal para mí delicioso es ceder al magnetismo irresistible de la fosa, abandonarse y caer, pero caer en serio, al fondo del abismo, o al fondo del water, el manicomio, la cárcel, el burdel, el monasterio o cualquier otra cosa que vaya de igual modo contra las sanas leyes de la naturaleza.
al menos por ahora el nombre de dostoievsky me parece promisorio. porque, en efecto, ésta es pasión perversa, psicótica, desmesurada, eslava. profundamente mística. salvaje por cruda, no por pura; al contrario, es impura, tan impura que se diría casi religiosa. es decir, se trata de una forma de degeneración.
una forma violenta, casi lasciva por irrefrenable y semejante en su poder al vicio.
por ahora mi expectativa es que la mención de dostoievsky, si pienso el tema de modo directo, rudo e inescrupuloso, o sea, honestamente, me sea reveladora.
la agradezco en extremo, por lo tanto. merci, monsieur.